Todo lo que debes saber sobre el cultivo de la fresa
04 nov. 2020

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Todo lo que debes saber sobre el cultivo de la fresa

La fresa es como se conoce a un grupo variado del género Fragaria. Este género agrupa a cientos de taxones, de estos, las variedades comerciales son híbridos de las americanas F. chiloensis y F. virginiana. Por su interés comercial y su valor económico, la fresa es una de las frutas de mayor interés, actualmente. ¿Qué necesitamos para poder cultivarlas?

Qué es la fresa o frutilla

Como decíamos, la fresa, en realidad, es un conjunto amplio de frutas procedentes de la hibridación de dos especies, principalmente, aunque hay más de 400 taxones distintos. Esta planta, de porte bajo o rastrero, tiene como fruto un poliaquenio que es, en realidad, una modificación del tallo que lleva en su superficie a los aquenios.

Estos, lo que se suele confundir con las semillas, son en realidad los frutos de la planta, incrustados en la infrutescencia que consideramos la fresa y que es tan apreciada culinariamente. Por su valor nutricional y sus propiedades organolépticas, la fresa es de gran valor económico. Su cultivo puede resultar un tanto delicado, pero no es especialmente complicado, aunque sí exigente.

¿Dónde se cultiva la fresa?

Como decíamos, la frutilla es exigente en cuanto a las condiciones de cultivo. Así, hace falta un suelo específico, equilibrado, rico en materia orgánica, aireado, bien drenado, pero con cierta capacidad de retención de agua. Requiere de un pH neutro o ligeramente ácido, con una materia orgánica de entre el 2 y el 3%, de forma ideal. La fresa no soporta bien los suelos calizos activos, que bloquean las sales de hierro.

El agua, por tanto, también es un aspecto vital: no puede ser dura. En cuanto al clima, se adapta muy bien. Su parte vegetativa es altamente resistente a heladas, llegando a soportar temperaturas de hasta –20ºC, aunque los órganos florales quedan destruidos con valores algo inferiores a 0ºC.

También pueden sobrevivir a temperaturas estivales de hasta 55ºC, aunque los valores óptimos están en torno a los 15-20ºC de media anual. Temperaturas muy altas o muy bajas, durante suficiente tiempo, afectarán a la calidad y cantidad de frutos. Hace falta una pluviometría moderada o alta, aunque el suelo ha de estar bien drenado, como decíamos. Requieren de al menos 12 horas de luz diarias para asegurar la productividad.

Cómo prepararse para el cultivo de la frutilla

Hay varios aspectos a tener en cuenta con respecto al cultivo de la fresa antes de comenzar con él. Entre ellos está la desinfección del suelo, que ha de ser limpiado y tratado para evitar hongos y parásitos (o reducir su número, al menos). También se hace necesaria una solarización del terreno, que consiste en cubrir la superficie, una vez mullido y regado el terreno, durante 30 días o más en la estación de máximas temperaturas. Con esta técnica conseguiremos eliminar algunas poblaciones de hongos, ayudando a reducir los productos que necesitaremos para controlarlos.

Una vez preparado, se debe instalar en el terreno un sistema de goteo o, mejor, de cintas perforadas o de exudación, que permiten controlar el riego. También es imprescindible acolchar con polietileno o similar para ayudar a la planta regulando el intercambio hídrico y ayudando a prevenir la acción de algunos insectos. Es muy recomendable, en algunos casos incluso indispensable, la instalación de un túnel, que actúa de invernadero a la par que ofrece protección a la fruta, aunque esto se hará después de tener las fresas plantadas.

Cómo plantar y fertilizar fresas

La época de plantación depende de la zona y de la variedad. Si se realizan plantaciones de invierno, se suelen utilizar variedades de día corto, siendo el comienzo a finales de verano o principios de otoño.

Para hacerlo, las plantas disponen sobre los caballones en hileras simples o dobles, con entre 25-30cm entre hileras y 25-30cm entre plantas. Tras la plantación, es conveniente realizar varios riegos para que las plántulas enraícen correctamente.

En cuanto a la fertilización, la fresa es una planta exigente en materia orgánica, por lo que es conveniente el aporte de 3kg/m2 de estiércol descompuesto. Si se cuenta con un suelo excesivamente calizo, es recomendable el aporte adicional de turba de naturaleza ácida para bajar ligeramente el pH y evitar la acción de la caliza.

Como abonado de fondo se pueden aportar alrededor de 100g/m2 de abono complejo 15-15-15. El abonado debe interrumpirse aproximadamente 15 días antes de la recolección. A partir de la floración y hasta el final de la recolección, se debe regar diariamente, abonando tres veces por semana.

Cómo cosechar la fresa

Lo primero a tener en cuenta es que la fecha de recogida de la frutilla depende de la zona y su clima. Lo segundo es que la recogida se hace siempre de forma manual, y ha de hacerse antes de que se vuelva de color, por completo. Otro detalle importante de la recogida de la fresa es que debe conservarse el cáliz y parte del pedúnculo para evitar que se pudra rápidamente el fruto.

La recolecta y el empacado son tan exigentes como el crecimiento de esta fruta. Así, una vez cosechada, hay que seleccionar la fruta válida y empaquetarla el mismo día de la recolección. La fresa se distingue en su categoría por su tamaño, existiendo cuatro clasificaciones: pequeña, mediana, grande y extragrande.

Una vez empaquetadas, las fresas se guardan en cámara frigorífica entre los 2 y los 5ºC, con lo que la fruta podría aguantar entre 7 y 10 días en un buen estado para su posterior comercialización.

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