Repilo en olivo: Prevención y tratamiento
16 nov. 2020

Probelte - Nouvelles - Repilo en olivo: Prevención y tratamiento

Repilo en olivo: Prevención y tratamiento

El repilo del olivo es una de las enfermedades más fastidiosas del otoño. Como otras de origen fúngico, su extensión puede ser relativamente rápida, causando pérdidas importantes en el cultivo. Por ello, es muy importante

¿Qué causa el repilo del olivo?

La enfermedad está causada por un hongo ascomiceto, Fusicladium oleagineum, un parásito obligado del olivo que ataca sobre todo a las hojas del árbol, especialmente a las más jóvenes. Los síntomas de la enfermedad son muy característicos, apareciendo unas manchas redondas oscuras en el haz de la hoja, que se van agrandando con el desarrollo de la enfermedad volviéndose negras.

Finalmente, las hojas se marchitan y caen, produciéndose una defoliación acusada que suele ensañarse con la parte baja del árbol y con las hojas más jóvenes. Las ramas también pueden verse afectadas, especialmente si tiene partes tiernas. La enfermedad, no obstante, es muy visible debido a los anillos que forma el hongo en torno al tejido foliar, muy característico.

¿Cuándo se propaga el repilo?

Para poder prevenirlo adecuadamente es importante conocer algunos factores de la transmisión de este hongo. Así, el repilo suele propagarse cuando las condiciones ambientales son húmedas, sobre todo en los meses lluviosos de otoño (desde septiembre hasta noviembre) y primavera (desde febrero hasta abril). Las esporas viajan con el agua y el viento hasta que llegan a las hojas del olivo y germinan.

Más tarde, el micelio crece y comienza a absorber los nutrientes de la hoja. El parásito es capaz de propagarse en un rango de temperaturas amplio, así que, aunque cambie el clima a más frío o más cálido, el hongo continuará desarrollándose. Por tanto, a pesar de que siempre podemos intentar tratarlo, lo mejor es apostar por su prevención.

¿Cómo se puede prevenir el repilo?

Una gran parte de las medidas de prevención vienen dadas por las prácticas agronómicas. Así, un manejo adecuado de la ventilación, en el caso de cultivos en invernadero, así como optar por cultivos menos densos, y que promuevan un ambiente más seco, con una humedad relativa más baja.

Entre las prácticas preventivas también está el abonado con vistas a mantener buenos niveles de potasio, ya que su carencia favorece la aparición de la enfermedad. La revisión regular de los olivos, haciendo muestreos aleatorios puede suponer un buen método de identificar el comienzo de la aparición de la enfermedad, momento en el que podemos optar por el tratamiento.

Además de lo anterior, también podemos utilizar productos antifúngicos preventivos, por supuesto. Entre ellos encontramos Beltasur, un fungicida que previene la aparición del repilo y otras enfermedades producidas por los hongos gracias a su composición con base de cobre.

La acción de este tipo de fungicidas se realiza en la superficie de las hojas, impidiendo que el ataque de los hongos sea posible y evitando que sus esporas puedan germinar. Además, Beltasur está aprobado para su uso en agricultura ecológica.

Tratamientos contra el repilo

Básicamente, sirve un gran número de fungicidas, aunque algunos son más efectivos que otros. Así, Beltasur no solo sirve para prevenir, sino también para tratar. Este fungicida cúprico micronizado lo encontraremos en 4 variedades, cada una de ellas adaptada a distintos tipos de cultivo. También podemos usar Cubelte, otro tipo de fungicida basado en cobre, orientado a la prevención de distintas enfermedades fúngicas.

Para tratamientos de amplio espectro, pero no por ello menos efectivos, encontramos Léxor 25, un fungicida que también puede resultar preventivo, además de curativo, con difenoconazol, con propiedades de contacto y sistemia local. Belprón es un fungicida con capacidad preventiva de contacto, además de un tratamiento de choque, que emplea mancozeb, un compuesto de la familia de los ditiocarbamatos que actúa inhibiendo la germinación de las esporas del hongo.

Todos estos productos deben aplicarse cuanto antes, evitando que la infección se extienda. Además, es importante tener en cuenta que, una vez desaparecida la enfermedad, es importante estar atentos a la reaparición de la misma, por lo que no hay que bajar la guardia en ningún momento.

 

Abonnez-vous à notre lettre d'information

Comparte

derrière