¿Cómo evoluciona la agricultura ante el cambio climático?
07 sep. 2020

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¿Cómo evoluciona la agricultura ante el cambio climático?

La FAO alertaba ya en 2016 que los efectos del cambio climático son reales y medibles. Y, a medida que este evoluciona, la agricultura y la alimentación se ven afectadas. Esto quiere decir que es inevitable tratar de entender cómo afectará a la agricultura y cómo ha de adaptarse, tomando medidas concretas e inmediatas. ¿En qué situación nos encontramos y qué implicaciones tiene para el campo?

Cuál es la situación actual de la agricultura y el cambio climático en España

España fue el país anfitrión de la pasada Cumbre del Clima COP25. Según se anunció durante la misma, este es uno de los países donde el impacto del cambio climático será mayor. Su extenso litoral marítimo, su ubicación geográfica y sus características medioambientales lo convierten en un territorio especialmente vulnerable.

Entre los problemas asociados con el calentamiento global se encuentran el recrudecimiento de los fenómenos meteorológicos. Esto supone tormentas más violentas e intensas, un recrudecimiento de los periodos de sequía y cambios de temperatura significativos. En la región mediterránea la temperatura sube un 20% más deprisa que la media mundial, y ya se ha incrementado un grado y medio desde la época preindustrial, según los datos.

Además, la subida del nivel del mar (esperada), y la elevación de las cotas freáticas, añadido a las riadas fruto de la violencia del clima, prevén varias inundaciones como la acaecida durante el pasado septiembre de 2019 en toda la zona levantina. En definitiva, algunas de las consecuencias del calentamiento global ya se están apreciando en España y, en especial, en la costa mediterránea. ¿Y cómo está afectando el cambio climático a la agricultura?

Qué impacto tiene el cambio climático en la agricultura

Los efectos del cambio climático en la agricultura se aprecian en una reducción de ciertas producciones agrícolas; un aumento de otras pocas, adaptadas; el aumento de enfermedades y su expansión y otros cambios biológicos importantes.

Con el aumento de temperaturas también se produce el cambio de distribución de muchas especies, que colonizan hábitats imposibles bajo otras circunstancias. Esto provoca el desplazamiento de cultivos tradicionales, adaptados durante décadas a unas condiciones de temperatura y humedad concretas y que, de pronto, se ven amenazadas por la expansión de estas otras especies, que pueden ser de interés agronómico o no.

Con un aumento de temperaturas, la transmisión de enfermedades de origen bacteriano y vírico resulta más sencillo. Esto se produce porque la temperatura facilita el acceso de microorganismos y virus a nuevos territorios y acervos biológicos, permitiendo, extendiendo su área de efecto.

Por si fuera poco, la desertización es un peligro que acecha unido al calentamiento. Se estima que en las siguientes décadas se perderán numerosas fuentes de agua dulce, lo que obligará a reformular la implementación de técnicas y tecnologías agrícolas en las zonas más afectadas. Por otro lado, las temperaturas extremas, tanto de frío como de calor, supondrán un problema importante para numerosos vegetales.

En resumen, el cambio climático tiene un impacto claro en la agricultura en cuestión de números de producción. Estos pueden recuperarse con un eficiente trabajo de adaptación, escogiendo individuos, o especies en el peor de los casos, mejor capacitadas para resistir las nuevas condiciones y enfermedades a las que se enfrentan debido al cambio de temperaturas.

¿Cómo se adapta la agricultura a la nueva situación?

Existen varias aproximaciones para tratar de mitigar el impacto del cambio climático en la agricultura. Las más directas e inmediatas consisten en adaptar las técnicas agrícolas a la nueva situación, que va cambiando de manera paulatina. Esto implica optar por métodos de riego más eficientes, un laboreo más concienzudo y centrado en eliminar nuevas especies invasoras y el control exhaustivo de enfermedades.

Esto se le añade la búsqueda de especies mejor adaptadas a las nuevas necesidades del terreno. Además del ajuste agrícola para mantener los niveles de producción, es imprescindible conocer y tratar de mitigar el impacto que tiene esta actividad dentro del entorno ecológico. Así, algunas prácticas de agricultura ecológica podrían ser útiles para reducir la producción de huella de carbono y otras fuentes de impacto ecológico.

Para ayudar a reducir esto, el Ministerio se ha adscrito a la iniciativa "4 por 1000". El objetivo de esta consiste en mostrar que seguridad alimentaria y lucha contra el cambio climático son complementarios y en procurar que la agricultura aporte soluciones.

En concreto, la iniciativa propone mejorar el contenido en materia orgánica alentando la retención de carbono en los suelos, a través de la implementación de prácticas agrícolas. La puesta en marcha de buenas prácticas como la cobertura permanente de los suelos, la utilización de productos orgánicos, el sistema de cultivo diversificados, agrosilvicultura, y otros, ayudará a luchar contra la degradación de las tierras y restaurar el potencial productivo de los suelos, permitiendo una mejor adaptación al cambio climático y atenuación de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector agrícola.

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