Tratamientos fitosanitarios de los árboles frutales en primavera
19 mar. 2020

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Tratamientos fitosanitarios de los árboles frutales en primavera

La llegada de la primavera se traduce siempre un momento de gran volumen de trabajo, tanto para el agricultor profesional como para el jardinero amateur, ya que esta representa una época de grandes cambios tanto a nivel de actividad vegetal, como a nivel climatológico.

El aumento de las temperaturas y de la cantidad de horas de luz diarias hace las veces de despertador biológico para todas aquellas plantas que durante el invierno habían quedado en estasis, y dispara una cascada de reacciones bioquímicas que darán lugar al inicio del nuevo crecimiento vegetativo y en muchos casos también a la floración.

Sin embargo, no todo son buenas noticias, porque muchas enfermedades y plagas que habían quedado aletargadas durante la época menos favorable también experimentarán un notable aumento de su actividad, siendo por tanto conveniente llevar a cabo una serie de acciones y tratamientos para evitar que estos agentes acaben afectando a nuestros árboles frutales.

Realización de podas

La primavera suele ser la época perfecta para llevar a cabo las podas de saneamiento de todo el material vegetal menos saludable, así como para dirigir el crecimiento del árbol o arbusto según el patrón deseado. Esto permitirá que se produzca un repunte del crecimiento, que a su vez será más vigoroso.

Conviene retirar y eliminar todo el material resultante de las mismas, puesto que este puede convertirse en foco de algunas plagas.

Acolchado del suelo

Se practica en algunos frutales para proteger las raíces más cercanas a la superficie del sustrato de las bajas temperaturas. También mantiene la humedad del terreno, ofrece un medio favorable a la microbiota beneficiosa del suelo y reduce la propagación de las malas hierbas.

Prevención de enfermedades y plagas

Las plagas y enfermedades vegetales no solo deben ser tratadas cuando estas ya han hecho su aparición, sino que en la mayoría de casos lo mejor es prevenir antes que curar.

Para ello, deberemos conocer cuáles son las especies dañinas más comunes que se dan en nuestro tipo de cultivo y en la zona donde hemos realizado la plantación, y consultar cuáles son los productos adecuados para evitarlas.

Al ser la primavera una época especialmente húmeda por el volumen de lluvias que se producen, uno de los problemas que hace su aparición con más frecuencia son los hongos. Podemos ahorrarnos muchos quebraderos de cabeza con la aplicación de un fungicida de tipo cúprico antes de la apertura de las yemas, siempre teniendo cuidado de que las temperaturas no bajen por debajo de un cierto límite, en cuyo caso se podría producir cierta fitotoxicidad.

También se recomienda la aplicación de insecticidas o nematicidas para evitar la aparición o expansión de algunos organismos dañinos. Cada especie posee una colección de vulnerabilidades particulares, por lo que resulta esencial indagar sobre el tratamiento o tratamientos adecuados a realizar contra cada una de ellas.

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