Qué son los cultivos hidropónicos
11 mar. 2020

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Qué son los cultivos hidropónicos

A lo largo de la historia se han producido varios descubrimientos clave en campos como la química, la física, la geología, la biología o incluso la ingeniería que han permitido desarrollar diferentes técnicas agronómicas.

La invención de la agricultura supuso un gran avance para la humanidad, y dio lugar a profundos cambios sociales que finalmente desembocando en un desarrollo cultural que de otra forma no se habría producido.

Un momento clave para el desarrollo de las ciencias agrícolas fue la invención de los fertilizantes sintéticos, que se produjo a finales de la Primera Guerra Mundial. La síntesis artificial del amoniaco a partir de hidrógeno y nitrógeno gaseoso no solo le valió el Premio Nobel a Fritz Haber, sino que abrió las puertas a la aparición de una serie de compuestos químicos que permitían que la tierra volviera a alcanzar su vigor original tras una serie de cosechas, evitando tener que recurrir a la rotación de los cultivos.

Por último, otro de los grandes avances en las técnicas agrícolas fue la aparición de los cultivos sin suelo, los cuales se valen de soluciones nutritivas para permitir el desarrollo de su biomasa. Este tipo de técnicas conllevan una serie de cálculos y precauciones extras que se deben de tener en cuenta a la hora de formular y mantener la solución mineral, pero también aporta una serie de ventajas frente a la agricultura tradicional. Al método de cultivo de plantas en disoluciones minerales se le conoce como cultivo hidropónico.

Ventajas e inconvenientes de los cultivos hidropónicos

Las ventajas que tienen los cultivos hidropónicos frente a otras clases son las siguientes:

Un mayor control sobre la nutrición de la planta, ya que sabemos exactamente lo que lleva la solución nutritiva que le estamos administrando. Si además conocemos los síntomas más comunes de las carencias o excesos nutricionales, podemos en cualquier momento modificar la solución para evitar problemas de vigor en los vegetales. También se controla de esta manera el pH, de vital importancia al permitir que algunos compuestos minerales se presenten en formatos asimilables por las raíces.

Aprovechamiento total de los recursos, en concreto el agua y los fertilizantes. Al tratarse de un sistema cerrado, no se desperdicia nada de agua, y solo deberemos reponer la que se va evaporando de forma natural. Los fertilizantes que se añaden van en proporciones específicas y además no salen al medio natural, por lo que no acabarán en acuíferos u otras masas de agua que puedan contaminar.

Aumento del desarrollo de los cultivos debido al mayor control sobre los parámetros de crecimiento.

Ausencia de algunas enfermedades presentes de forma común en el suelo, como ciertos hongos o nemátodos.

Mayor facilidad y comodidad para la recolección de la cosecha. Este tipo de cultivos suelen llevarse a cabo en zonas cubiertas, por lo que las condiciones climáticas para los jornaleros no son tan duras como las que sufren en el campo abierto.

Mejor aprovechamiento de las superficies de cultivo, ya que existen técnicas para desarrollar cultivos verticales en zonas en las que el espacio supone un bien escaso, o en los que se desea optimizar al máximo el mismo.

No obstante, conviene también recordar que este tipo de cultivos conlleva también algunas desventajas. Algunas de las más frecuentes son:

Necesitan mayores conocimientos y un desembolso extra para montar la instalación, que aun no siendo excesivamente cara, puede suponer un problema económico para el agricultor si no lo rentabiliza.

Se generan una cierta cantidad de residuos, tanto porque la infraestructura de los cultivos hidropónicos suele requerir piezas de plástico para montarse, como porque las soluciones nutritivas agotadas deben desecharse de una manera adecuada para no afectar al medio ambiente.

Son menos permisivos con los errores, ya que si no se realizan una serie de controles rutinarios con cierta frecuencia, un pequeño desbalance en el medio o en las condiciones de cultivo puede arruinar la cosecha por completo.

Por último, deberemos favorecer en todo momento la ausencia de microorganismos en el medio nutritivo, pudiendo estos ocasionar ciertos problemas o enfermedades.

Factores que se deben controlar en un cultivo hidropónico

El sustrato nutritivo es uno de los parámetros más importantes a tener en cuenta. Existen varios tipos de fórmulas comunes que se venden de forma comercial, aunque si nuestros conocimientos son avanzados podemos recurrir a desarrollar nuestra propia receta adaptada a las necesidades de nuestra zona de cultivo o a la variedad que hayamos decidido cultivar.

El agua debe ser repuesta conforme se va evaporando. Si vivimos en zonas frías, muchas veces conviene utilizar calentadores como los de los acuarios, con el fin de evitar que la temperatura baje por debajo de un cierto límite.

La aireación del medio es fundamental, primero porque las raíces de las plantas translocan ciertos elementos nutritivos mediante un proceso que consume oxígeno, y segundo para evitar que aparezcan zonas anóxicas donde proliferen ciertas bacterias no deseadas. Para airear el medio, suelen utilizarse burbujeadores como los que se usan también en los acuarios.

La construcción del soporte del cultivo también es una característica a tener en cuenta, ya que un diseño apropiado proporcionará mejores resultados que uno pobremente planificado. Deberemos tener en cuenta sobre todo el tipo de vegetal que queremos obtener, y el tamaño del depósito de la solución nutritiva.

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