La fertilización nitrogenada biológica, la respuesta a una agricultura eficaz y más sostenible
11 may. 2021

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La fertilización nitrogenada biológica, la respuesta a una agricultura eficaz y más sostenible

El nitrógeno es el macronutriente más importante para las plantas, y solo el agua le adelanta en la escala de prioridades nutricionales de los vegetales. Por eso mismo, los compuestos nitrogenados son el componente principal de los fertilizantes convencionales. El nitrógeno es esencial para la correcta nutrición de la planta y, como consecuencia, para asegurar una producción adecuada a la demanda de la sociedad y la calidad de los vegetales y frutas que se producen. Por otro lado, un descontrol en el aporte de este elemento puede tener consecuencias negativas para el suelo. La solución a este problema es apostar por la biotecnología y los microorganismos capaces de aportar una fertilización nitrogenada biológica adecuada.

Por qué importa tanto el nitrógeno en la nutrición de la planta y la seguridad alimentaria

¿Por qué es tan importante el nitrógeno? Este es el macronutriente más importante para la planta, el N de la fórmula NPK. Forma parte de las proteínas, creando la "masa" vegetal. Es indispensable para que aparezcan tallos, hojas y frutos. También para que todo funcione correctamente. Si no hay suficiente, la planta comienza a perder tejidos y termina muriendo.

El N es asimilado por la planta en forma de nitratos y amonio procedentes de la actividad biológica de los seres vivos. Existen unas bacterias que se encargan de fijar, es decir, convertir el N2 atmosférico en amonio que es asimilado directamente por la planta. Este proceso es complejo, por supuesto, y su eficiencia depende mucho de los microorganismos que residen en el suelo y cómo se asocian con el vegetal.

La calidad y asimilación del nitrógeno también afecta a los seres humanos, aunque no de manera directa, normalmente sino mediante la calidad de los alimentos. El N, ya hemos visto, es una parte esencial de la formación de la planta. Esto incluye sus proteínas, enzimas y compuestos secundarios. Estos elementos son los que determinan la calidad nutricional y organoléptica de la cosecha. Una falta adecuada de nitrógeno, o un exceso pernicioso, provocarán una calidad mucho menor en el cultivo.

Esto se traducirá en alimentos de peor calidad, con déficits y supone, también, una menor producción del cultivo. Esto atenta contra la seguridad alimentaria.

Consecuencias medioambientales del nitrógeno

Para asegurar el aporte necesario de nitrógeno, los fertilizantes químicos tradicionales utilizan sales de nitrato para alimentar a la planta. Sin embargo, al aportar tantas sales nitrogenadas al suelo, los mismos microorganismos que transforman este elemento, junto a otros, convierten parte del N en otras sales que no son asimilables por el cultivo, lo que se denomina mineralización o inmovilización.

Los vegetales absorben solo los nutrientes disponibles en un área concreta alrededor de sus raíces. Además, necesitan de microorganismos especializados que le ayudan a asimilar estos nutrientes. Si estos no están presentes en el suelo, un cultivo no aprovecha adecuadamente la fertilización, lo que impulsa que vuelva a abonarse, contaminando aún más por una práctica poco eficiente. Esto empeora la calidad del suelo y, con ella, la calidad de los cultivos. Un suelo saturado de nitrógeno provoca el crecimiento de otras plantas mejor adaptadas, como son las malas hierbas, con más capacidad de dispersión, o el secuestro de otros nutrientes. Esto provoca un crecimiento mediocre y un suelo insalubre para la planta, a la larga.

Por otro lado, las sales nitrogenadas pueden ser arrastradas a los acuíferos y contaminar las aguas. Estas pueden sufrir una eutrofización (el crecimiento excesivo de organismos) que maten a otros habitantes del acuífero, así como contaminar corrientes y otras masas de agua, generando un importante impacto en el medioambiente.

En España, el consumo de fertilizantes convencionales nitrogenados supera el millón de toneladas métricas. En 2015, la FAO ya advertía que pronto se alcanzarían más de 200 millones de toneladas a nivel mundial. Y con este aviso, también se lanzaba el siguiente mensaje: "de un uso correcto del nitrógeno en la fertilización dependen la salud de las personas y de los suelos que cultivamos".

Fertilización biológica: la pieza que falta

Para asegurar un aporte adecuado de nitrógeno que vele por la correcta nutrición vegetal y una producción rentable sin contaminar el suelo hace falta afrontar la necesidad mediante la biotecnología. Llevamos años utilizando fertilizantes convencionales, y solo tras un aumento masivo de la producción, el mundo de la agricultura se ha dado cuenta de que necesitamos un cambio de paradigma que vele por la salud tanto humana como la del medio ambiente. Llegados a este punto se pone de manifiesto que en el modelo de fertilización convencional falta una pieza clave: la fertilización nitrogenada biológica.

¿A qué nos referimos con esto? Al papel de los microorganismos en la asimilación del nitrógeno. No es que no se conociese anteriormente, sino que su peso ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Gran parte de esto se debe al conocimiento adquirido con el avance de la biotecnología. Gracias a esta disciplina, a día de hoy se tienen mucho más claras las relaciones entre las bacterias de los suelos y la nutrición vegetal.

A la biotecnología también le debemos la mejora de estos microorganismos y su inclusión en productos fertilizantes. Gracias a la selección biotecnológica, productos como Bulhnova, un potente biofertilizante, permite que una serie de cepas de microorganismos especialmente escogidas alimente a la planta de forma biológica. Estas proporcionan a la planta el N que necesitan, y ayudan a movilizar y asimilar el P y el K (las sales de fosfato y potasio) de los suelos por la acción de los mismos microorganismos, sin necesidad de un aporte extraordinario, lo que impide la contaminación por excesos. Cómo son organismos con miles de años de coevolución (evolución en connivencia con las plantas), son extremadamente eficientes a la hora de alimentar al cultivo.

Los estudios de campo con varios cultivos han demostrado que la fertilización nitrogenada biológica  proporcionada por Bulhnova, puede sustituir parcial o completamente a la química convencional, manteniendo la producción. Añadido a eso, elimina la potencial contaminación producida por el exceso de nitratos y ayuda a la movilización de otras sales contaminantes. Esto abre puertas a un nuevo paradigma en el cual el nitrógeno siga manteniendo su trono, pero sin pasar por alto la importancia que tienen la salud de las personas y la contaminación de los suelos en el proceso de fertilización.

 
 

 

 

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