Cultivo extensivo de la coliflor
14 dic. 2020

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Cultivo extensivo de la coliflor

La coliflor es uno de los cultivos que más interés genera por su buen recibimiento en todo tipo de mercados. Su cultivo extensivo, como ya hemos discutido, puede resultar especialmente interesante en grandes superficies.

¿Qué es la agricultura extensiva?

Llamamos así al sistema de producción de cultivos que busca aprovechar el suelo y sus recursos naturales por extensión. Se realiza en parcelas con un gran número de hectáreas, y combina los recursos que ofrece la naturaleza con los propios del trabajo agrícola. El uso eficiente de la modalidad de agricultura extensiva representa diversas ventajas, tanto para la explotación como para el suelo de la parcela donde se lleva a cabo.

Teniendo esto en cuenta, ya podemos empezar a hablar del cultivo, extensivo, obviamente, de la coliflor.

Siembra de la coliflor

Por suerte, la coliflor, Brassica oleracea, es una especie que se puede cultivar durante todo el año, aunque es especialmente afín a épocas frías y al aire libre. Por ello, el cultivo extensivo de esta especie se hace no solo posible, sino muy interesante. Todo comienza, por supuesto, con la siembra de la coliflor.

Para ella buscaremos suelos con pH neutro, entre 6,5 y 7, ricos en nutrientes. Podemos preparar el sustrato con materia orgánica y humus de lombriz, pero con cuidado de no bajar demasiado su acidez. La siembra en sí misma la realizaremos plantando a 1 cm de profundidad, dejando de 50 a 90 cm entre plantas.

Lo haremos con unas 300 semillas por gramo, con un kilo, aproximadamente, por hectárea. Esto nos debería dar para 12 000 - 30 000 plantas por hectárea. En marcos de plantación esto supone un metro aproximado entre líneas y de 0,40 a 0,80 metros entre plantas. Ya que procederemos al cultivo extensivo, podemos emplear interesantes asociaciones como patatas, lentejas o cebolla. Algunas especies como la menta, el romero o la capuchina pueden ayudar a controlar las enfermedades y plagas.

Cuidados de la coliflor

Una vez que la planta comienza a crecer, deberemos mantener unas condiciones adecuadas para maximizar la calidad de la cosecha. Por ello, el riego de la coliflor es aconsejable realizarlo por goteo. Recordemos que eso implica, probablemente, preparar la instalación previamente, sobre todo para cultivos extensivos. En cualquier caso, el riego debe ser abundante y regular en la fase de crecimiento.

El desarrollo normal de la coliflor puede durar unos 45-55 días. La nascencia tiene lugar aproximadamente diez días después de la siembra. En la fase de inducción floral y formación de la pella, es conveniente que el suelo esté sin excesiva humedad para evitar enfermedades. El abonado de la coliflor debe ser rico en materia orgánica. Se recomienda complementar con un abono complejo, tipo 15-15-15, a razón de 40 kg por cada 1000 metros cuadrados. También podemos optar a un abonado biotecnológico que ayude a regular los aportes.

Recolección de la coliflor

Entre los 40 y 180 días después de su plantación, dependiendo de la variedad, la coliflor debería estar lista para ser recogida. Esta se recoge a mano, aunque el cultivo extensivo puede ayudar a mecanizar gran parte del proceso, facilitando la operación. Las coliflores deben cosecharse con un buen número de hojas exteriores que resultan necesarias para su protección.

En algunos casos de frío intenso, la recolección a finales de invierno o principios de primavera debe hacerse antes de que las coliflores se abran y dejen de proteger la pella, que es muy sensible a las heladas.

La coliflor se cosecha cortando las inflorescencias, con las hojas tiernas, como decíamos. Seleccionaremos los cogollos pequeños y blancos, evitando que lleguen a ponerse amarillos, para que no maduren demasiado. La coliflor recolectada se guarda en frío, en frigorífico, durante una semana para que estén en su máximo esplendor de frescura. También podemos colgarlas boca abajo, en un lugar fresco y ventilado, durante unas tres semanas. Otra opción es congelarla para almacenarla a largo plazo.

Enfermedades de la coliflor

Existen numerosas enfermedades y plagas asociadas a la coliflor. Entre ellas hay un buen número de artrópodos como la mosca de la col, el minador, la pulguilla y el pulgón... Pero también patógenos como la alternaria, la hernia de la col, el conocido mildiu o la roya, entre muchas otras.

Mantener el cultivo sano y a salvo requiere de un proceso de atención constante y cuidados atentos. Si bien estos no llevan mucho trabajo, no podemos olvidarnos de ellos. Así, es importante contar con un buen insecticida, a ser posible biotecnológico, por su eficiencia y bajo impacto. También es imprescindible preparar el cultivo contra el ataque de hongos y bacterias.

Existe un buen número de productos dedicados específicamente a proteger a la coliflor del ataque de cada uno de esos organismos. Podemos escoger el que mejor nos convenga según el tipo de cultivo, su estructura, la variedad y los tiempos que empleemos.

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