Cuáles son las enfermedades y plagas de los cereales, trigo y cebada, más comunes
10 ago. 2020

Probelte - Noticias - Cuáles son las enfermedades y plagas de los cereales, trigo y cebada, más comunes

Cuáles son las enfermedades y plagas de los cereales, trigo y cebada, más comunes

Como el resto de cultivos, los cereales se ven afectados por un buen número de enfermedades que pueden provocar importantes impactos en la producción. ¿De qué enfermedades estamos hablando? Hoy repasamos las más comunes del trigo y la cebada, así como los tratamientos que hay que tener en cuenta para proteger a la planta.

Enfermedades del trigo

Cuatro son las enfermedades generales que afectan comúnmente al trigo: la roya parda y la amarilla, y la septoria de la gluma además de la de la hoja. La diferencia principal entre ellas es el agente patógeno que las causa, lo que afecta también al modo de evolucionar en la planta.

Así, Puccinia recondita, la roya parda, provoca pústulas y manchas rojas en las hojas basales que se extienden hacia las hojas superiores. Se suele desarrollar en ambientes suaves y húmedos, provocando sus principales problemas durante la maduración.

La roya amarilla, Puccinia striiformis, provoca manchas cloróticas y amarillamiento siguiendo la dirección de los nervios de la planta. Las pústulas rojas, más discretas, también liberan las esporas en forma polvillo rojo. Esta enfermedad es típica de temperaturas más frías, por lo que no se da normalmente en verano.

La septoria de la gluma está provocada por Phaeosphaeria nodorum Septoria nodorum. Esta enfermedad se observa como manchas cloróticas de forma ovalada, alargada o irregular en hojas basales. En las fases avanzadas puede infectar a nudos, espiga y granos.

La septoria de la hoja, por su parte, se debe a Mycosphaerella graminícolaSeptoria tritici. Estos organismos también forman manchas cloróticas de forma ovalada, alargada o irregular en hojas basales, aunque evolucionan a manchas pardas, irregulares, con un halo amarillo y puntitos negros en líneas paralelas, aunque no infecta a la espiga.

Enfermedades de la cebada

Entre ellas encontramos cuatro muy importantes: el oídio, la helmintosporiosis, la rincosporiosis y el virus del enanismo amarillo. La diversidad del tipo de agente patógeno se pone de manifiesto en diversas consecuencias para la planta.

Así, la rincosporiosis, ocasionada por Rhynchosporium secalis, genera manchas ovaladas verde grisáceo con un halo marrón en sus inicios, puede afectar gravemente a la reproducción de la planta en primavera e invierno, que es cuando actúan.

La helmintosporiosis está provocada por Helminthosporium sativus y Helminthosporium teres, dos hongos que provocan manchas por necrosis en hojas, de color marrón oscuro uniforme con halo amarillo en hojas y vainas. Si avanza puede llegar a infectar a espigas y barbas, aunque normalmente afectan en otoño e invierno.

El oidio o cenicilla blanca es una de las enfermedades más comunes en todo tipo de vegetales, pero puede ser especialmente perniciosa en cereales. Detectarla es fácil por su superficie algodonosa o harinosa, que cubre hojas y tejidos. Está provocada por hongos de las especies Erysiphe graminis y Blumeria graminis. Suele aparecer en épocas suaves o calurosas, pero húmedas, extendiéndose con la lluvia y el viento.

El virus del enanismo amarillo, como su nombre indica, está provocado por un virus del género Luteovirus. Se observa por un desarrollo vegetal muy limitado, con hojas rayadas longitudinalmente y de color amarillo, además de tallos enanos, con espigas deformes, muchas estériles. Este virus se transmite exclusivamente por pulgones.

Tratamientos contra las enfermedades de los cereales

Como vemos más arriba, las enfermedades más comunes están provocadas por hongos para lo que existen varios remedios preventivos y de tratamiento, como Maredo o Edesol. El primero sirve como tratamiento temprano o de choque en los inicios de la infección. Edesol funciona como un fungicida sistémico con efecto preventivo, curativo y erradicante que inhibe la germinación de esporas y su propagación.

Para controlar la viremia, por desgracia, solo se puede atacar a su vector. Es importante, por lo tanto, contar con un acaricida preventivo que controle la población de estas plagas, tal como Cibelte 10 o promotores de la salud vegetal.

Comparte

ATRÁS