Control de plagas y enfermedades en los cultivos de pimiento
11 jun. 2020

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Control de plagas y enfermedades en los cultivos de pimiento

Los cultivos de pimientos son objeto, como muchas otras verduras, del ataque de diversas plagas y enfermedades. Por tanto, se hace necesario un control fitosanitario adecuado para atajar posibles problemas que pudieran surgir durante la fase de crecimiento vegetativo y fructificación de la planta, lo que permitirá obtener márgenes de beneficio mayores y conseguir un producto de más calidad.

Plagas más comunes en los cultivos de pimientos

Las plagas son aquellos animales que atacan a los cultivos para alimentarse de ellos, produciendo daños variables en las cosechas. En el caso del pimiento, es común sufrir la visita no deseada de una o varias de las siguientes especies:

  • Ácaros: los ácaros son artrópodos diminutos emparentados con las arañas. Algunas especies que atacan con frecuencia los cultivos de pimiento son:

  • Araña roja (varias especies del género Tetranychus, siendo la más común T. urticae): es un ácaro que ataca sobre todo al follaje de los cultivos, produciendo manchas o punteaduras en el mismo. Le son favorables los ambientes con alta temperatura y baja humedad relativa. Para su erradicación utilizaremos técnicas preventivas como la desinfección de áreas con historial previo de araña roja y la eliminación de malas hierbas cercanas al cultivo, evitando también el aporte excesivo de nitrógeno durante el abonado. Se puede recurrir a un control biológico o químico de la araña roja, bien utilizando ácaros carnívoros que sean capaces de depredarlo, o bien utilizando compuestos fitosanitarios con actividad acaricida.

  • Araña blanca: otro pequeño arácnido, esta vez de color blanquecino. Su nombre científico es Polyphagotarsonemus latus, y produce el rizado del nervio en las hojas apicales, así como la curvatura de las mismas. También se reproducen de forma explosiva con el calor y la baja HR%.

Para su control utilizaremos productos químicos como la abamectina o el azufre micronizado.

        

  • Hemípteros: los hemípteros son insectos chupadores, caracterizados por poseer un aparato bucal en forma de estilete con el que perforan las estructuras vegetales para absorber los líquidos nutritivos. En los cultivos de pimiento podemos encontrar con frecuencia:

  • Mosca blanca: son pequeños artrópodos voladores que producen el amarilleo y debilitamiento de la planta al chupar la savia de esta para alimentarse. Su control requiere de la combinación de varias técnicas para que sea más efectivo, entre las cuales se encuentran la eliminación de malas hierbas adyacentes al cultivo, colocación de trampas cromáticas amarillas (que atraen a los adultos), el uso de avispas parásitas o el tratamiento con productos químicos específicos.

  • Pulgón: otro insecto chupador encontrado con frecuencia en los cultivos de muchas plantas. Segregan una melaza por la parte posterior del cuerpo que puede producir daños secundarios como la aparición de negrilla, aparte de los daños directos que el propio insecto inflige. Al igual que en el caso anterior, una combinación de técnicas preventivas, control biológico, y control químico mediante productos como el azufre o el metil-pirimifos es lo que mejores resultados da.

  • Trips: son insectos de tamaño diminuto, que suelen alcanzar longitudes cercanas a 1 mm. Dañan hojas, frutos y flores, dejando parches plateados en la planta que luego se necrosan. Se pueden controlar usando ácaros depredadores naturales, llevando a cabo prácticas como la eliminación de malas hierbas, instalando trampas cromáticas azules o con productos químicos.

  • Lepidópteros: las larvas son las que producen los daños en los cultivos, al ser verdaderas máquinas de comer que practicarán agujeros en los tallos, frutos y hojas de las plantas de los pimientos. Para combatirlos utilizaremos trampas de luz, trampas con feromonas, parásitos específicos de las orugas y productos químicos como el clorpirifos o naturales como las esporas de B. thuringiensis.

  • Cochinillas: producen tanto daños directos (al chupar la savia de la planta, llegando incluso a producir malformaciones en la misma) como indirectos, provocando la aparición de negrilla como en el caso del pulgón. Se puede practicar con ellas control biológico mediante la liberación de depredadores naturales, o utilizar productos químicos muy específicos, debido a que la cubierta cerosa que poseen las protege de la mayoría de ellos.

  • Nematodos: atacan a las raíces de las plantas provocando la aparición de nódulos en las mismas que producirán el marchitamiento y decadencia del vegetal. Para eliminarlos necesitaremos tratar el sustrato, bien utilizando métodos físicos como la solarización (que se practica antes del cultivo) o bien con determinados productos químicos específicos para usar en el suelo.

Enfermedades del cultivo de pimiento

Las enfermedades más comunes que las plantaciones de pimientos pueden presentar suelen ser las causadas por hongos, especialmente oidiopsis, podredumbres grises o blancas, o la seca (también llamada tristeza). Cada una de ellas está causada por una especie parásita distinta, y generan manchas y lesiones características que nos permiten identificarlas y diferenciarlas del resto.

Para combatirlas se deben aplicar fungicidas preventivos antes de que el problema haga su aparición, o bien tratar de remediar el asunto con fungicidas sistémicos si la invasión ya se ha extendido por el interior de la planta.

Algunos de los productos más utilizados para combatirlas son los que llevan como principio activo azufre, triadimefon, iprodiona, ciprodinil o tebuconazol, entre otros.

También existen enfermedades de origen bacteriano, como la roña, la sarna o las podredumbres blandas, que provocan lesiones con aspecto más o menos húmedo.

El tratamiento en estos casos se basa en técnicas preventivas y en ocasiones productos basados en el cobre.

Por último, cabe destacar que las plantas de pimientos pueden ser atacadas por virus, cuya curación una vez atacada la planta resulta imposible. En este caso lo mejor es recurrir a diversas técnicas de prevención, prestando especial atención a la eliminación de los parásitos que actúan como vectores de los mismos.

 

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