Cómo combatir a las cochinillas
14 ene. 2020

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Cómo combatir a las cochinillas

Las cochinillas son, como muchos otros organismos parásitos, un dolor de cabeza. Tanto para los agricultores como para los amantes de tener la casa verde y llena de macetas. Taxonómicamente, pertenecen a la superfamilia Coccoidea dentro del orden Hemiptera, del cual hemos hablado en otras ocasiones en Probelte al ser una división de insectos económicamente muy perjudicial para el agricultor.

Aspecto y modo de vida

Los hemípteros se caracterizan por tener el par de alas anterior con una parte distal membranosa, y una parte basal rígida, de distinto aspecto y consistencia. La mayoría son parásitos de plantas, de las cuales se alimentan clavando un aparato bucal en forma de aguijón para succionar su savia y nutrientes. Ejemplos de ello los tenemos con las cigarras, los pulgones, los zapateros o las susodichas cochinillas. También los hay parásitos de animales, succionadores de la hemolinfa o de la sangre, dentro de los cuales encontramos a las famosas chinches de las camas (Cimex lectularius).

Las cochinillas útiles para el ser humano

A pesar de todo lo que hemos comentado anteriormente, también existen cochinillas que son útiles para el ser humano. Los dos ejemplos más claros son:

Dactylopius coccus: si alguna vez has consumido algún alimento que lleve el aditivo E-120, debes saber que has comido algo que proviene de una cochinilla. Estas son las cochinillas que producen un colorante de color rojo, que al ser poco tóxico se usa en la industria textil, en maquillajes y en la comida. Son parásitas de las chumberas (Opuntia maxima), y provienen, al igual que ellas, del continente americano.

Kerria lacca: como su nombre indica, produce la laca que se usa para tintes, ceras y gomas. Son productos que tienen multitud de usos.

Tipos de cochinillas

Las especies de cochinillas más comunes que podemos encontrar son las siguientes:

Cochinillas con ceras “algodonosas”: se llaman así debido al aspecto de las ceras que secretan. Dentro de ellas tenemos especies como Planococcus citri (conocida como cotonet en Valencia) o como Icerya purchasi (llamada vulgarmente cochinilla acanalada). Aunque ambas especies son polífagas (atacan a varios tipos de cultivos), producen graves daños en las plantaciones de cítricos. P. citri además secreta melaza, lo cual puede favorecer la aparición del hongo conocido como negrilla.

Lecaninos: son un grupo de cochinillas que secretan melaza, lo cual agrava la situación de debilitamiento de la planta a la que ya de por sí le están succionando la savia. Las melazas sirven muchas veces para atraer a las hormigas, las cuales defienden a las cochinillas de los depredadores que tienen. Desgraciadamente, son productos con alta concentración de azúcares que provoca la aparición de negrilla, fumagina, o sirven de alimento a otras especies que también son dañinas para el cultivo.

Ejemplos de este grupo son la cochinilla del olivo (Saissetia oleae), la caparreta blanca (Ceroplastes sinensis) o la cochinilla blanda (Coccus hesperidium).

Diaspinos: no secretan melaza. En ella podemos encontrar los llamados “piojos” (piojo rojo, rojo de california, blanco y gris entre otros) y a las “serpetas”. Afectan a varios tipos de cultivos, muchos de ellos especialmente a los cítricos.

Cómo combatirlas

El primer paso para combatir esta molesta plaga es detectarla. Afortunadamente, esto será fácil si examinamos de vez en cuando nuestras plantas, donde confirmaremos la presencia de estos pequeños insectos con forma de escama.

Una vez realizada una breve búsqueda para identificar qué especie es la que está atacando a nuestro cultivo, decidiremos cuál es la ruta de acción que más nos conviene:

Uno de los tratamientos más utilizados en el caso de que sean pocas las plantas afectadas (y de pequeño tamaño) es el uso de alcohol metílico o jabón potásico para lavar el vegetal.

Otra opción en el caso de grandes extensiones infectadas es el uso de depredadores naturales como son las mariquitas (escarabajos de la familia Coccinellidae) o algunas avispas parasitoides (Anagyrus sp., Aphytis sp., etc.).

Por último, se pueden utilizar insecticidas de distintos tipos como método químico de combate, aunque esto también afectará a sus depredadores naturales en algunos casos. Este tipo de tratamientos, sin embargo, eliminarán en su gran mayoría a los estadíos inmaduros, ya que la capa cerosa protege a los adultos de los tipos de insecticidas más comunes usados contra insectos.

Existen también algunos compuestos basados en aceite de parafina como Belproil A de Probelte, que actúa por asfixia permitiendo la eliminación de la plaga sin los efectos indeseados que anteriormente hemos comentado.

 

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