Características de la boquilla pulverizadora perfecta para productos fitosanitarios
01 jun. 2020

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Características de la boquilla pulverizadora perfecta para productos fitosanitarios

A veces, cuando surge un problema fitosanitario en nuestro cultivo y nos ponemos a indagar sobre cuál o cuáles podrían ser los productos adecuados para solucionarlo, tendemos a prestar más atención a la fórmula química y a la marca que a los propios utensilios que utilizamos para dosificarlos y repartirlos.

Sin embargo, una correcta aplicación de los productos es vital para lograr un resultado óptimo, por lo que una elección cuidadosa de las boquillas pulverizadoras garantizará que podamos sacar el máximo partido a los insecticidas, fungicidas y herbicidas necesarios para que nuestros vegetales crezcan sanos y vigorosos.

¿Qué tipos de pulverizadores existen?

El elemento que va a impulsar el producto fitosanitario a través de las boquillas se denomina pulverizador, y es una parte importante de la maquinaria agrícola que vamos a emplear, por lo que conviene elegir el que mejor se adapte a nuestras necesidades.

Los tipos de pulverizadores se clasifican principalmente atendiendo al método de propulsión del líquido que contiene el depósito. Este puede ser la misma presión que imprime la bomba en el mismo, un chorro de aire a presión que incide sobre la salida o bien mezclas de ambos.

Así pues, podemos diferenciar estos 4 modelos básicos:

·       Pulverizadores hidráulicos: se les denomina comúnmente “pulverizadores”, y son los más sencillos. Su método de impulsión del líquido lo proporciona la propia bomba hidráulica de subida. Crean un diámetro de gota mayor que los otros tipos, lo cual puede ser un inconveniente para algunas aplicaciones, pero la baja sofisticación del equipo lo hace menos propenso a averías.

·       Atomizadores: también se le denomina pulverizador hidroneumático. En este caso existe un chorro de aire a presión que ayuda a la impulsión del líquido, y las gotas que produce son notablemente más pequeñas, lo que aumenta la superficie de contacto del producto con las distintas partes del vegetal y la penetración en el cultivo.

·       Nebulizadores: producen gotas aún más pequeñas. También utilizan aire a presión para ayudar a propulsar el líquido, pero el mecanismo es algo más complejo que el anterior.

·       Pulverización centrífuga: en este caso hay un elemento giratorio que es el que expulsa las gotas. El tamaño de la gota puede variar según las características del aparato.

La segunda parada del recorrido hidráulico: las boquillas

Las boquillas son un elemento tan importante como el pulverizador, ya que va a tener una notable influencia en la manera en la que el producto se distribuye por todas las superficies. Existen diferentes tipos de boquillas, adaptadas a las características y particularidades de cada cultivo, así como a las preferencias del agricultor:

·       Boquilla de abanico: se llama así por el tipo de patrón que forman las gotas al ser expulsadas, en forma de “v” invertida. Son boquillas bastante efectivas a la hora de repartir el producto de manera uniforme, y producen gotas de tamaño medio. Existen en el mercado modificaciones especiales de la boquilla de abanico que evitan que parte del líquido no llegue a las zonas objetivo.

·       De cono o turbulencia: funcionan, como su nombre indica, creando una turbulencia que rompe el líquido en gotas muy finas, las cuales al salir adquieren un patrón en forma de cono. Requieren una presión relativamente alta para funcionar. Son perfectas para la aplicación de insecticidas y fungicidas, ya que la penetración de producto es mayor por el tamaño de la gota.

·       Deflectora o de espejo: produce gotas gruesas, ya que el líquido impacta contra una superficie antes de caer en abanico hacia el suelo. Se suelen utilizar mucho para aplicar tratamientos herbicidas.

·       Descentradas o de impacto: producen un tamaño de gota irregular, y un ángulo de proyección no simétrico, debido a que el líquido impacta contra una superficie de la boquilla donde se rompe y se desvía hacia un lado.

Toda esta información es la que debemos tener en cuenta a la hora de elegir una boquilla, ya utilizando el tipo adecuado conseguiremos diversos beneficios, como el ahorro de producto, mayor efectividad del tratamiento aplicado (debido a una mayor penetración) y un menor impacto ambiental, entre otros.

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