Bioestimulantes agrícolas: categorías y principales efectos en los cultivos
20 feb. 2020

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Bioestimulantes agrícolas: categorías y principales efectos en los cultivos

Los bioestimulantes agrícolas son unos productos muy interesantes de los cuales hemos hablado con brevedad en alguna ocasión anterior, y que se están abriendo paso en el mercado químico orientado a la nutrición vegetal despacio, pero de manera constante.

Las investigaciones modernas en el campo de la química y la fisiología vegetal nos brindan cada vez más formas de combatir enfermedades, plagas o carencias nutricionales, buscando a la misma vez un producto que otorgue un crecimiento rápido y vigoroso de las cosechas. Así mismo, la concienciación ambiental del agricultor es, por suerte, cada vez mayor, por lo que muchos han recurrido a formas de cultivar sus plantas de manera más respetuosa con el suelo y la fauna local.

Ahí es donde entran en juego los bioestimulantes, unos compuestos que intervienen en la nutrición vegetal sin contaminar el suelo con nitratos y fosfatos como hacen los fertilizantes tradicionales cuando se lleva a cabo un uso descontrolado de los mismos.

¿Qué son exactamente los bioestimulantes?

La definición más correcta de los bioestimulantes es la siguiente: son una serie de sustancias, microorganismos o mezclas de ambos que poseen un efecto positivo en el crecimiento de las plantas.

Como se puede observar, dentro de esta amplísima categoría entran muchos tipos de productos diferentes, cada uno con sus ventajas y sus inconvenientes, aunque todos tienen en común el que promueven el desarrollo vegetal actuando sobre la fisiología vegetal; ya sea mejorando la absorción de nutrientes o aumentando la tolerancia al estrés ambiental.

Categorías de bioestimulantes y su efecto en los cultivos

Ácidos húmicos y fúlvicos: son compuestos orgánicos, de gran heterogeneidad bioquímica, que se encuentran en la capa superior del suelo. Aparecen como consecuencia de la descomposición de la materia orgánica. Un ejemplo de bioestimulante que entraría en esta categoría sería Sinergiprón Complex 25.

Aminoácidos y mezclas de péptidos: son fragmentos hidrolizados de proteínas. Todos ellos poseen moléculas de nitrógeno en su estructura. Un ejemplo de bioestimulante con aminoácidos lo tendríamos con A-Micsur.

Extractos vegetales de plantas y algas: su efecto bioestimulante ha sido investigado recientemente, debido a que poseen una serie de compuestos que promueven el desarrollo vegetal. A-Micsur Algas entraría dentro de este tipo.

Quitosano y otros biopolímeros: el quitosano es un derivado de la quitina, un compuesto que se puede obtener de forma natural o por síntesis artificial. Se usa en la industria agrícola, sobre todo, por sus propiedades antifúngicas.

Compuestos inorgánicos: elementos bioquímicos presentes en el suelo que no son clasificados como macronutrientes ni como micronutrientes. Los principales son el aluminio, el cobalto, el sodio, el selenio y el silicio.

Hongos simbióticos: algunos hongos se relacionan de manera simbiótica con las plantas formando micorrizas, que mejoran la protección frente a patógenos, así como la absorción de nutrientes y agua.

Bacterias beneficiosas: son bacterias simbióticas que mejoran la absorción de nutrientes, ofrecen protección ante patógenos e incluso regulan la morfogénesis vegetal. El ejemplo más claro de bioestimulante con bacterias lo tenemos con uno de los productos estrella de Probelte: Bulhnova.

Con toda esta información deberemos elegir cuál es el bioestimulante que más potencia o más se adapta a las necesidades de nuestros cultivos, logrando así cosechas abundantes y plantas con un sistema de defensas fortalecido, lo que las hará menos propensas a contraer plagas y enfermedades.

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