¿Cómo se clasifican las enfermedades de las plantas?
13 feb. 2020

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¿Cómo se clasifican las enfermedades de las plantas?

Las plantas son seres vivos y, como tales, son vulnerables a los ataques de aquellos organismos que viven a expensas de los demás. Existe una inmensa variedad de especies, algunas de las cuales son parásitos obligados cuya existencia depende por completo del vegetal que hace de hospedador para ellos. Otros, sin embargo, tienen un modo de vida libre, y se alimentan en la mayoría de ocasiones de materia orgánica en descomposición, pero aprovecharán la oportunidad que les brinde una planta con las defensas bajas para atacarla y obtener nutrientes de la misma. A estas últimas, se las conoce como enfermedades oportunistas.

Por tanto, una clasificación de todas las enfermedades que existen en plantas se hace complicada, y puede realizarse atendiendo a diversos criterios. Desde Probelte, sin embargo, vamos a tratar de compilar un breve resumen de las mismas, atendiendo al tipo de agente causante de la enfermedad y también al origen filogenético de los organismos que las producen.

¿Todas las enfermedades están causadas por uno (o varios) organismos?

Ante la presencia de los primeros síntomas de deterioro en un cultivo, el agricultor menos experimentado puede alarmarse e intentar conseguir un pesticida generalista que usará de manera indiscriminada en su plantación. En muchas ocasiones achacamos la falta de vigor, cambios de color, enanismo, etc., a un agente biótico, cuando en realidad el causante de todos sus males está en un factor abiótico.

Aquí tenemos pues la primera gran división de los tipos de enfermedades:

Las enfermedades de origen biótico serán todas aquellas causadas por un organismo vivo, ya sea este un animal, un hongo, un vegetal o una bacteria. Dentro de este extenso grupo quizás deberíamos incluir también a los virus, a los viroides y a los priones. Estos 3 últimos no son considerados formalmente como “seres vivos”, ya que para que pudieran ser catalogados como tales deberían ser capaces de llevar a cabo una serie de funciones químicas imprescindibles por si mismos, y sin embargo dependen por completo de la presencia de una célula para ello.

Por contra, las enfermedades de origen abiótico serán todas aquellas causadas por agentes físicos del medio, como por ejemplo la luz, la temperatura, la humedad, etc. Cada planta tiene una tolerancia a cada uno de ellos, y un rango dentro del cual puede llevar a cabo todas sus funciones vitales. Fuera de dichos valores, sin embargo, la salud del vegetal estará comprometida, lo cual puede dar pie a la aparición de enfermedades secundarias que se aprovechen de estas circunstancias.

Enfermedades de origen biótico y los organismos que las causan

Una vez que nos hemos cerciorado de que el causante de nuestros males es un organismo, el siguiente paso será averiguar a cuál de ellos nos enfrentamos.

Existen miles de seres vivos que son capaces de causar una enfermedad, ya sea de forma directa o indirecta, a casi todos los grupos de seres vivos que pueblan el planeta. Dentro de ellos hablaremos de los que están especializados en atacar a los vegetales:

Hongos: Son parásitos muy comunes, que causan enfermedades a las que los agricultores están más que acostumbrados. Poseen una estructura corporal que forma unos filamentos conocidos como hifas, las cuales son capaces de penetrar en las células para absorber sus nutrientes.

Ejemplos de enfermedades causadas por hongos son la roya, la podredumbre de las raíces, algunos marchitamientos, oídio, mildiu, negrilla, etc.

Todos los cultivos que existen pueden ser infectados con alguna especie de hongo cuando se dan las circunstancias favorables para que el parásito se desarrolle. Para combatirlos se utilizan fungicidas de calidad sistémicos o externos, como los que Probelte ha desarrollado.

Animales: Hay un gran número de animales capaces de provocar daños a los cultivos, algunos más graves que otros. Los que más se ven por su abundancia son los artrópodos, especialmente los insectos, algunos de los cuales han sido ya objeto de un análisis más extenso en algunos de nuestros post anteriores. Ejemplos de artrópodos que atacan a las plantas los tenemos con los trips, los pulgones, las cochinillas, la araña roja y algunos dípteros. Para eliminarlos deberemos utilizar un insecticida adecuado para nuestro cultivo y para el insecto que está causando el problema.

Aparte de los insectos, también tenemos otro tipo de animales capaces de dañar a nuestras plantas: muchas especies de moluscos se alimentan de hojas frescas de las plantas, aunque pueden ser eliminados con la ayuda de los productos pertinentes. Algunos nemátodos también atacan y dañan las raíces de los vegetales, tal y como describimos en uno de nuestros últimos artículos.

Plantas: Existen unas pocas especies de plantas que en vez de sintetizar sus nutrientes a partir de la fotosíntesis se dedican a absorber los de sus vecinas. Ejemplos de ello los tenemos con la Cuscuta, el Orobanche o el Cynomorium.

Por último, debemos mencionar a los virus y los viroides, ambos causantes de un número importante de enfermedades. Al no poseer una bioquímica interna propia, las sustancias que suelen afectar a los seres celulares resultan inefectivas contra ellos, por lo que la solución cuando se detecta una planta dañada suele radicar en la eliminación de la misma.

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